Rotura de ligamento cruzado en perros, por qué se produce y cómo tratarla con la técnica quirúrgica TPLO

1.1.¿Cómo se producen las roturas de ligamento cruzado en perros? 

Cada rodilla tiene 2 ligamentos, cruzados, anterior y posterior. Lo mismo en los perros.

Las lesiones de ligamento cruzado en los perros se producen por una enfermedad crónica en la rodilla, que viene originada por el desgaste del ligamento.

Si el ligamento cruzado se debilita, provocará una sobrecarga en la articulación de su perro hasta el punto de que puede que se rompa el ligamento total o parcialmente.

Por lo tanto, la rotura del ligamento cruzado de la rodilla  es una de las causas más frecuentes de cojera en los perros.

Cada día dos o tres perros son atendidos por este motivo en nuestras instalaciones, por lo que sabemos muy bien cómo atender este tipo de lesiones con nuestro servicios de traumatología. 

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1.2 ¿Cuáles son los síntomas que tu perro sufre de rotura de ligamento cruzado?

Uno de los síntomas más claros que se produce en situaciones en las que su perro:

  • no puede sentarse flexionando las rodillas
  • cuando caminan cojean y no consiguen acompañar a sus dueños en los paseos diarios o cuando hacen deporte. 

Existen diferentes casos, dependiendo de la levedad de la lesión: 

Rotura de ambos ligamentos a la vez: en estos casos, que son los menos frecuentes, desgraciadamente el animal no podrá ni siquiera caminar.

Rotura espontánea o parcial: en los casos en los que nunca han recibido golpe alguno, o caída. 

¿Funciona igual la rotura de ligamentos en las personas que en los perros?

Aunque se conoce desde 1.937 (año de la primera publicación) todavía no están esclarecidas las causas reales de esta rotura por estrés o fatiga progresiva sin mediar ningún traumatismo. 

Quizás las razas creadas por los humanos, con sus virtudes y sus defectos, han generado unos cambios anatómicos muy alejados del lobo primitivo del que vienen nuestros cánidos y ello ha traído como consecuencia la tensión excesiva de este ligamento que se rompe al mínimo salto. 

Los humanos también nos rompemos el ligamento pero en sucesos traumáticos y por ello es cosa de futbolistas, esquiadores o resbalones vivos. 

Sin embargo la biomecánica de la rodilla humana no tiene nada que ver con la canina. 

Nuestra rodilla es más recta y apoyamos el talón en el suelo neutralizando muchas fuerzas de esta forma. Por ello cuando tenemos el ligamento roto no podemos hacer bien deportes de flexión de rodilla como esquiar pero sí podemos andar correctamente sin dolor. 

En el perro no. Ellos no apoyan el talón en el suelo, llevan la rodilla semiflexionada cuando caminan, asemejándose a un esquiador constante, y por ello la rodilla se torna inestable desde el primer momento. La consecuencia es dolor, inflamación de la rodilla, y con el tiempo artrosis y daños secundarios de los meniscos.

¿Cómo tratar una rotura de ligamentos cruzados?

Los especialistas veterinarios en Ortopedia y Traumatología llevamos toda la vida investigando cómo tratar esta enfermedad. El consenso general admitido por todos los especialistas es que el tratamiento es quirúrgico, existiendo varias opciones. 

En 1978 unos investigadores norteamericanos (Milton et al.) relacionaron la pendiente  anatómica de la tibia con la inestabilidad. 

En 1980 otro norteamericano (Barclay Slocum) descubrió que cambiando dicha pendiente mediante una precisa osteotomía fijada posteriormente con una placa, permitía recuperar funcionalmente la rodilla dañada hasta niveles de normalidad, lo cual no se había logrado hasta ahora con intentos de cambiar el ligamento por tendón. 

De esta forma, sin tocar el ligamento sino cambiando el hueso y eliminando la función del ligamento se lograba mucho éxito sin necesidad de un reposo extremo, por otro lado imposible en nuestros pacientes.

En 1993, Slocum perfeccionó la técnica con un corte circular y le puso un nombre: TPLO. 

Fue la primera patente mundial de un procedimiento veterinario y se fundó un instituto en Oregon (USA) donde, para aprender la técnica, había que acudir previa reserva de plaza varios años antes. Nosotros realizamos un curso de formación en 2001 en Munich (Alemania) con la esposa de Slocum, Theresa, ya que su marido lamentablemente había fallecido unos meses antes. Pasados 10 años la patente venció en 2003 y muchos fabricantes mejoraron la placas, las sierras de corte circular, los tamaños de implantes, las guías y muchos aspectos de las técnicas. Se generalizó su uso especialmente en grandes hospitales norteamericanos y en Gran Bretaña. Es la cirugía ortopédica veterinaria con más trabajos publicados en la actualidad y la preferida en grandes centros porque es versátil (pesos desde 1 kg a 100 kg), de ejecución precisa, muy segura y con éxito del 98% en nuestros casos con vuelta a la normalidad incluso operando las dos rodillas a la vez en casos rotura bilateral. 

En Menescal somos pioneros en implementar la técnica TPLO.

En la actualidad, en Menescal empleamos placas de titanio con un diseño muy novedoso que facilita la cirugía y con una tornillería de agarre de bloqueo que la hacen muy resistente a contratiempos en la recuperación como saltos o carreras incontrolados que pueden surgir en los primeros días (nuestros pacientes no llevan muletas seis meses como nosotros). 

En dos meses los animales vuelven a hacer largos paseos con sus dueños y en seis meses no se nota ninguna diferencia al andar entre un miembro sano y otro operado. 

Sin duda es una técnica excepcional, por su originalidad, historia , trabajos sobre ella y su éxito más que contrastado. En Menescal estamos orgullosos de ser pioneros en la aplicación de esta técnica tan original y, a día de hoy, somos instructores de cursos de formación para veterinarios en diversas  Universidades.